"Si hay orientación lacaniana, es porque no hay ningún dogma lacaniano, tampoco "el inconciente estructurado como un lenguaje", ninguna tésis ne varietus que daría lugar a abecedario, brevario, compendium, dogmático. Hay solamente una conversación continuada con los textos fundadores del acontecimiento Freud, un Midraj perpetuo que confronta incesantemente la experiencia con la trama significante que la estructura". J.A.Miller

domingo, 21 de abril de 2019

"El parteanire-síntoma": capítulo II "¿Qué es ser lacaniano?

Partenaire-síntoma. II ¿Qué es ser lacaniano?

Ese mismo día 26 de noviembre del 1997 (boulevard de Montparnasse) ha de dictar un curso a parte de este sobre política lacaniana, seria la política en psicoanálisis y su incidencia en la política general.
Pero primero ha de aclarar que es ser lacaniano. 
Empieza por aquello que NO es:
- No es leer, y reconocer la importancia de Lacan: incluso hay los llamados postlacanianos que creen haber pasado por él para superarlo.
- La práctica: del mismo modo que Lacan reescribió los términos de Freud, se llegó a decir que había sustituido también la práctica, como el tiempo variable y de sesiones cortas, algo que dio pie a algunos con el no hay otro del otro a abandonarse a la llamada contratransferencia.
A-Se plantea esta pregunta porque en los tiempos en que lacan fue expulsado, no se le consideraba como ahora que Lacan es psicoanálisis. 
B-Otro motivo para responder a esta cuestión es que justamente al no ser dogmatico Lacan, no tenemos axiomas, teoremas pues su misma enseñanza es una lucha constante a decir todo y lo contrario
C-En tercer lugar, ser lacaniano se convierte en una pregunta cuando uno no se conforma con responder que ser lacaniano es ser freudiano, aunque hubo una época en que lacan nos invito a esto, es solo la variedad del freudismo que es el annafreudismo : una interpretación canoníca dogmatica de algunos elementos de la doctrina de Freud- 1 por ejemplo la preferencia otorgada a la segunda tópica sobre la primera, en que desplaza el ics-precs-ello en beneficio de la tópica del ello, el yo y el superyó. Para ellos la primera tópica fue un bosquejo de la segunda.
El annafreudismo:2 aspira a una conjunción entre el psicoanálisis y la psicología general, al destacar el yo y ser considerado como una función de síntesis, de dominio, de integración de la personalidad y en la experiencia analítica se trata de que el yo responda a su concepto sintético. 3 considera el aparato psíquico aislado, así que excluye todo lo que es del orden de la relación de objeto y por lo que no da lugar a las relaciones subjetivas.
La piedra angular y que fue objeto de conflicto entre analistas era si existe o no una fase primaria de narcisismo y de autoerotismo, pues la definición del psiquismo estaba en juego, pues si está cerrado sobre sí mismo, todo lo que es del orden de la relación es secundario. 
Entonces ser lacaniano era volver a dar su lugar a la tripartición de la primera tópica e incluso recuperar el concepto de inconsciente que estaba en desuso, era reconquistar la segunda tópica a partir de la primera. Ser lacaniano era retomar los textos “superados” por el annafreudismo como “la interpretación de los sueños” “psicopatología de la vida cuotidiana” y “el chiste y su relación con el ics”. Era hacer un verdadero reverso del psicoanálisis y sacarlo del vocabulario del dominio, sumisión, sujeción y determinación, con el término inédito en Freud de Sujeto.
Aquí el psicoanálisis da un giro de 180 grados, ya no era el yo sino un sujeto profundamente sujetado a una estructura que había que realizar. Un sujeto que estaba vacío y que solo recibía su valor como una variable que depende cada vez por la cadena significante, con lo que se desmorona toda idea de reforzar al sujeto. (pág. 37) en aquel entonces ser lacaniano era no ser annafreudiano o ser anti-freudiano.
Ser lacaniano también es una pregunta sobre lo kleiniano, si nos lo tomamos como un capítulo de la historia del psicoanálisis o como otra forma de interpretar a Freud, además de la de Lacan. ¿Qué es ser kleinianos? En centrar la experiencia analítica en la relación primitiva del niño con el pecho de la madre, esta es la matriz de la interpretación que se opone al annafreudismo pues plantea que la relación de objeto es primordial. Dice JAM que el pecho materno es la interpretación kleiniana del psicoanálisis, un partenaire-síntoma del niño. Un pecho síntoma que satisface, dicho en términos económicos freudianos. Un objeto de satisfacción primero a la necesidad alimenticia y en segundo lugar todos los deseos del niño. Así que este pecho tiene como producto el goce, para m. Klein es el goce fundamental, que proporciona seguridad y es la matriz del amor concebido a partir de colmar esta satisfacción. ¿Qué sucede cuando falta? Suscita la alucinación, es decir el niño imagina la satisfacción que le falta; suscita el odio, a despedazar a la madre y al pecho que esta tiene., que sería la matriz del odio. Este odio no se dirige solo al exterior si no también al interior, que ocasiona un temor primordial a la muerte. Matriz del odio y del amor es de alguna manera dice JAM la versión emocional de la diferencia entre pulsión de vida y pulsión de muerte.
A este concepto de muerte kleiniano Lacan le da vueltas desde Hegel, para encontrar bajo él la castración, concepto que para Klein esta minimizado. Entonces ser lacaniano era no ser kleiniano, aunque lacan hacia uso de M. Klein.
Entonces ser lacaniano tomó forma polémica con el annafreudismo pero no con los kleinianos, de quien se reformularon conceptos, como el despedazamiento, el orden simbólico que está ahí desde siempre, que disentía con el orden cronológico de Freud, y el objeto pequeño a además de la relación con otro mayúscula que es el lenguaje y que luego lacan deriva en lo primordial del objeto goce.
Que es ser lacaniano? Si en Klein la pareja es madre-lactante y en el análisis no hay la palabra vacía,  en los lacanianos es analista-analizante: el analista es el partenaire-síntoma del analizante, en consecuencia el inconsciente lacaniano se define a partir de la práctica analítica, con las esperas de los lapsus, actos fallidos, chiste, sueños y que se dirige hacia el sin-sentido.
Si los kleinianos no contemplan la palabra vacía, todo lo interpretan, pues a todo lo que se enuncia en la superficie le corresponde algo en la profundidad: los lacanianos tratamos la experiencia analítica desde la oposición imaginario simbólico a la hora de la escucha. Y es que ser lacaniano es tener que arreglárselas con un problema de articulación entre la libido y lo simbólico. Aunque los lacanianos si, Freud no se embrollaba en esto, pues para él, el aparato psíquico funciona para la satisfacción pulsional, es decir para el goce, algo que lacan no retomó, si no de Hegel, la finalidad es el reconocimiento, el sentido mismo: pone como ejemplo el grafo del deseo que en 1964 en “posición del inconsciente” presenta ya de otra manera: las formaciones del inconsciente son del orden de la alienación (página 50) y retoma la idea freudiana: el inconsciente trabaja para producir un plus de goce.
(Párrafo pág. 51)Entonces lo que define a los lacanianos es manejarse  con una voluntad de decir destinada a satisfacerse solo por el sentido: la palabra se dirige al Otro, dice explica, cuenta, se hace reconocer, va hacia el sentido, puede ir hacia el sin-sentido, pero esto es algo distinto de decir que hay un goce del bla-bla-bla. No se dirige al Otro para explicarle, para darle sentido, si no porque la finalidad es producir un objeto a, plus de gozar. 
Entonces la enseñanza de Lacan es un mas allá del ics como productor de efectos de verdad, y podría ser el síntoma que elabora en la última enseñanza ¿Qué es un síntoma analítico? Lo que es real en el síntoma es lo que sirve al goce, que hable, que sea un mensaje descifrable no está en el mismo nivel que aquello para lo que sirve. Ser lacaniano es lo que JAM llama el tormento situado en ese lugar.

Laia Gil Chafer
20 febrero de 2019



"El partenaire-síntoma": capitulo I "El sintagma del partenaire-síntoma"

EL PARTENAIRE-SÍNTOMA

EL SINTAGMA DEL PARTENAIRE-SÍNTOMA

1)- El orden del síntoma. 2)- Usos de la palabra. 3)- Los poderes de la práctica. 4)- El síntoma como verdad.

1)- El orden del síntoma. Hacerse cargo de lo que dice, o ser delirante, el analista tiene que hacerse cargo de lo que quiso decir y de lo que no quiso decir y fue escuchado. 

El sintagma coloca al síntoma en oposición a un concepto, pero no sirve con todos (la transferencia, identificación, represión, etc). No tiene sentido unívoco, significa: identidad, ese término es síntoma; equivalencia, tiene el valor de síntoma; pertenencia, es del orden del síntoma. Al estar en aposición hace de él un adjetivo, propiedad, atributo, y se crea la categoría, la dimensión del orden del síntoma, que entra como cuaternario en R-S-I

Al principio Lacan separa Simbólico de Imaginario, dejando fuera lo Real, que introduce en La ética del psicoanálisis, un real fuera del que impuso su presencia y su insistencia y que va trabajando toda la Enseñanza de Lacan, motivándolo a modificar sus categorías, fórmulas, esquemas. Para alojarlo, lo Real, desplaza al principio un término de su álgebra a, para alojarlo y apaciguarlo, pero no alcanza y tiene que introducir el síntoma.

En su última Enseñanza el síntoma aparece aporético, no conclusivo, errante. En primer lugar como más uno, cuarto redondel necesario, para anudar los otros tres, bien como cuarto o como suplencia de falla de anudamiento. En segundo lugar, en la primera Enseñanza de Lacan, como simbólico, cómo una formación del inconsciente que no se desmiente del todo en la DE. En tercer lugar, en el registro de lo real. En cuarto lugar como la fórmula que reúne S e I, el semblante: en su lugar, (el del semblante) con relación a lo real; bajo el emblema de lo real; o como suplemento del binario semblante y de lo real, pudiendo ser mediador entre ambos.

2)- Usos de la palabra. Para que nos sirve el síntoma, saber arreglárselas o saber hacer con él. El concepto de uso entra tardíamente en nuestro medio, pues primero se trata del Otro, y del Sujeto barrado que es capturado en la red de significantes. En la primera Enseñanza de Lacan, no se trata de uso, se trata de que lo simbólico captura lo real, el organismo (diferente al cuerpo). La operación es: hace de lo imaginario la mediación de lo simbólico para apropiarse de lo real, es decir simbolizarlo de tal modo que lo real no sea alcanzado y quede completamente fuera (La carta robada), dejando un real cocido (por el I) y otro crudo. 

Este simbólico que avasalla, agarra, domina, reina, es una instancia perfectamente concreta. Lo simbólico es una cadena significante, la sincronía de los significantes, el tesoro, la LEY, que rige los efectos psicoanalíticos determinantes para el Sujeto: la forclusión, la represión, la negación. El significante manda y el sujeto siguiendo en fila es sometido, avasallado por la ley propia del simbólico (habla del ics como discurso del amo). El Sujeto ni chista! Y menos de le ocurre arreglárselas con el síntoma, el Sujeto está muerto. Estamos en un momento en que Lacan quiere dar cuenta del automatismo de repetición, del Más allá del principio del placer, y del que dice proviene, la repetición de lo simbólico, dejando fuera lo real. 

Sin embargo, si leemos bien, sí que hay uso y objeto. Retoma el sistema psi del Proyecto como precursor del ics, y en un giro metapsicológico, se plantea además de la dinámica y tópica, la satisfacción, presente en el For-Da. El uso, se trata de satisfacerse encontrando el objeto perdido, pero aquí, en esta época, en el texto la aprensión por lo simbólico, la entrada del niño en el simbólico eclipsa el uso. El uso está perfectamente engranado a la aprensión, hay un sujeto $ avasallado por esta aprensión, y el objeto contingente ni caso, sólo se plantea la aprensión, anulando la particularidad del objeto

Trataremos de indagar en el curso de este año, este punto, esta juntura, conceptualizando el uso como tal, el margen del uso en relación con la determinación simbólica

3)- Los poderes de la práctica. En la experiencia analítica, en su trasmisión y formación del analista funciona un cierto saber hacer, saber arreglárselas con. Hay primacía de la práctica, por ejemplo los resultados de nuestros partenaires de la IPA, que no utilizan nuestros conceptos. Hay primacía de la práctica al punto de saber hacer con el síntoma. Reflexiona sobre los romanos y los ingleses, sobre su relación verídica con lo real, que es 1)- utilitarista (cita al utilitarismo en el seminario de La ética cuando introduce lo real y en Aún cuando introduce el goce) 2) no es adaptativa ni 3) realista.

4) El síntoma como verdad. Cómo utilizamos nosotros la palabra síntoma? Indica una disfunción, cuando algo no funciona como debería y le agrega que en este fracaso del funcionamiento que revela algo verdadero. El síntoma significa que la disfunción revela una verdad constituye la emergencia de la verdad. 

El síntoma es verdad, ics transferencial (página 224 del Informe de Roma. El síntoma puede tomar el valor de verdad en psicoanálisis a condición de que la ciencia deje en suspenso las cuestiones de la verdad. 
El síntoma como verdad y el síntoma como goce

Síntoma como verdad
Antes de la ciencia no se cuestiona la verdad, que aparece como revelación, en este sentido no hace síntoma. Con la emergencia del Hijo de Dios, la practicidad de los romanos supo que hacer y acabaron convertidos al cristianismo, que es una relación con la verdad revelada, un saber hacer con el síntoma. Los humanistas se enredan con la verdad, los eruditos tienen verdades por todos lados. 

Con la incertidumbre sobre la verdad acaba Descartes, la verdad deja de plantearse, verdades eternas por parte de Dios, y es la Ciencia la que deja de lado la cuestión de la verdad y prefiere letras S1, S2 (articulación significante) con la que el saber toma forma lógica, y a partir de que el saber toma la forma de articulación de cadena significante, la verdad retorna al psicoanálisis como efecto de significado de esta cadena significante, con efectos de represión, negación y retorno. 

La verdad se presenta en forma de síntoma, como un elemento que perturba el saber articulado. Un saber en lo real. Lo que esta reprimido es la verdad que retorna bajo la forma de síntoma, que se intenta suprimir, cambiar o rectificar. Freud pensó que interpretado el síntoma, desaparecería y al no hacerlo invento: reacción terapéutica negativa, masoquismo primordial, la pulsión de muerte, para en Inhibición, síntoma y angustia plantear el síntoma como goce. 

El síntoma como goce
No es una disfunción, es un funcionamiento. No se opone el funcionamiento del campo de lo real, no se opone al funcionamiento del saber en lo real, participa de él y por es del mismo orden que lo real. Ejemplo las psicosis, cuyo síntoma restablece el funcionamiento, siendo una suplencia que permite siga el funcionamiento. 

Esta perspectiva aparece en Inhibición, síntoma y angustia cuando Freud habla de la incorporación del síntoma en el yo, que es la clave de la DE de Lacan, y la lectura que sostiene el Seminario Aún: el sujeto en el síntoma continúa gozando por otros medios, continúa gozando a través del síntoma. 

Si el síntoma como verdad le aparece a Lacan por el sesgo del $, como perturbador en el – fi, porque esta anula el goce, a partir de Inhibición, síntoma y angustia, el sesgo por dónde adviene el síntoma será el goce, el plus de goce, la castración no lo anula, sino que proporciona un plus, que es el objeto a. 

Aún presenta siempre el goce bajo la forma de síntoma, el ser hablante goza de modo sintomático, el goce no es nunca el que debería ser “el goce se refiere centralmente al que hace falta que no, al que haría falta que no para que haya relación sexual, así el objeto a ocupa el lugar del partenaire que falta: a/-fi, es decir que el goce que tapona el menos –fi, no es el de la relación sexual sino el de los objetos pregenitales. 

Este advenimiento del síntoma toma su punto de partida en el macho, y es el matema del partenaire síntoma a/-fi. El a ocupa el lugar del partenaire que falta, y el hombre pone a la mujer en el lugar del objeto a y del síntoma cómo envoltura del objeto a.

Oposición síntoma como verdad y síntoma como goce 

Síntoma como verdad, formación del ics en tanto el síntoma se interpreta, es de orden simbólico, en tanto perturba y se opone al funcionamiento del saber en lo real. 

Síntoma como goce, es un medio de la pulsión, que traduce la exigencia insaciable de la satisfacción de esta, eso que Lacan llamo la voluntad de goce. Lejos de oponerse a lo real, al campo de lo real, se impone, por el contrario como un real por su repetición, por todo lo que lo distingue de las formaciones del ics, en particular su temporalidad de repetición, del etcétera que contiene, La fórmula x-síntoma concierne al síntoma como goce.

Esta fórmula tiene la vocación de sustituir a modo de ensayo de tentativa, la equivalencia con el significante a la que Lacan en el comienzo de su enseñanza, sometió a numerosos términos de la teoría: el falo-significante, el objeto-significante, el Otro-significante, y muchos otros.

(matema página 30). Esta fórmula, si otros además de mí quieren probarla es porque fija el término x en tanto medio, medio de goce. 

Teresa Ferrer 
Valencia a 19 de febrero 2019


jueves, 4 de febrero de 2016

Resumen clase 2 TDE





“Entre la verdad y lo real, lo imposible”

Intentaré una lectura los más a la letra posible, como indica Miller que hay que intentar leer en este mismo capítulo.

PRIMER EPIGRAFE

“La verdad del inconsciente”

En su lectura literal de los textos freudianos, Lacan fue construyendo sus propios aparatos teóricos que no están implícitamente presentes en la obra de Freud. Así tenemos como ejemplo:

1.- La construcción de los registros Real, Simbólico e Imaginario

2.- El grafo del deseo

3.- El campo de la palabra y el lenguaje.

Se puede leer así, a la letra, la proposición de: “el inconsciente real”; frase no desarrollada por Lacan, pero que incluye en su texto “el esp de un laps”, a pesar de que Lacan, durante mucho tiempo dio otra definición del inconsciente.

Aunque este texto fue escrito después de finalizar su seminario sobre el sinthome, donde el inconsciente sigue teniendo una función simbólica, parece que la escritura de este texto, desplazó el lugar del inconsciente.

Miller se plantea no una lectura superficial de los textos de Lacan, si no como él, Lacan, hizo con los textos freudianos, a la letra, puntuando que de esta forma, estas tres palabras: “el inconsciente real”, merecen la pena ser tenidas en cuenta aunque contradigan lo que del inconsciente Lacan había propuesto hasta ese momento.

Hace un viraje para proponer que tanto el acto fallido como el lapsus, que eran tomados desde Freud como, confesiones de la verdad, los tomemos por el sesgo de .”un efecto de verdad”, como propone Lacan en el texto “lesp de un laps”.

La verdad, captada en su efecto, es variable, dice Miller y ya Lacan había inventado sobre esto un neologismo:”varidad”. Por tanto la verdad no es más que un semblante con respecto a lo real; Lacan lo dice así: “lo verdadero está a la deriva cuando se trata de lo real”. Esto lleva a Lacan a pensar el efecto del S1 cuando está desarticulado del S2, no teniendo entonces efectos de verdad, en tanto la verdad tiene que ver con el saber del S2. En definitiva se trata de lo que ocurre en el discurso analítico, donde adviene como producto un S1, separado del S2

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Plantea Miller que es a partir de lo que Lacan arranca de su seminario “El sinthome” que intenta liberar al psicoanálisis de la creencia, de la creencia en lo verdadero; es así que Lacan intenta empujar al psicoanálisis fuera de aquello que comparte con la religión; esa nueva perspectiva sería la de lo real.

SEGUNDO EPIGRAFE

“Los principios de la interpretación”

Miller retoma aquí el texto “Televisión” en donde encuentra también un rastro sobre el tema de la verdad; allí, Lacan dice que la verdad no se logra decir toda y que por ese imposible de decirla toda, la verdad es solidaria de lo real. Plantea Miller que entre la verdad y lo real hay el imposible, quedando lo real en el lugar de lo imposible de decir,  imposible que rastrea en el texto “La dirección de la cura…” en donde se puede leer que: “la confesión del deseo no se dará nunca debido a la incompatibilidad innata entre el deseo y la palabra. Nos trae también el texto sobre “Jeane Hyppolite” en el pasaje sobre la “verneinung” en donde dice que Lacan muestra que verdad, sentido e interpretación aparecen siempre en déficit, rescatando tres proposiciones sobre la interpretación en este texto:

1)    El principio del relámpago

2)    El principio del enigma y el residuo

3)    El principio de asombro

Se centra en el residuo para decir que: “el asombro es, después de todo, el verdadero instante de ver y el momento de concluir, no tiene que borrar el traumatismo presente en este primer instante de ver”

Nos trae de nuevo algunos textos e Lacan en los que se pueden leer que hay en el significado algo que excede al significante; un excedente de significación y de sentido que excede al significante, que se transforma en falta en relación con lo real. Es una invitación a releer los textos de Lacan a partir del texto “El esp de un laps”. Entresaca de su lectura el neologismo “apalabra” como un modo de definir la palabra en tanto no pretende ninguna comunicación.

TERCER EPIGRAFE

“La función de la alucinación”

Dice Miller, que en la alucinación, Lacan busca un funcionamiento que se diferencie radicalmente de cualquier mecanismo de articulación del efecto de verdad y del efecto de interpretación, en la búsqueda de un mecanismo que se dirigiera al polo de lo real. Encuentra en el texto “Respuesta al comentario de Jean Hyppolite”, tres veces la palabra errática en referencia a la alucinación y nos introduce en que algo errático es algo sin ley.

Nos lleva al concepto freudiano de cercenamiento, que devendrá luego como forclusión. Nos indica que en el caso de “El hombre de los lobos”, la castración no existiría en tanto el sujeto está fijado en un  estadío anterior al genital. Con ello explica que la alucinación, en tanto no tiene existencia en lo simbólico (condición de realidad) , no existe, es un termino forcluido.

Creo que aquí se nos abre la posibilidad de pensar que algo no simbólico puede servir de anudamiento, como sabemos que ocurre en la psicosis.

Miller nos lleva ahora al seminario “El sinthome”para decirnos que Lacan señala allí el lugar del Otro del Otro que no existe como el lugar de lo real, nos plantea en definitiva que aunque la alucinación no tiene el funcionamiento de lo reprimido y su retorno, se puede decir que lo forcluido está animado por algún movimiento; que algo adviene de la forclusión para el sujeto. Es lo que ocurre con la alucinación en el hombre de los lobos. Hay un retorno en lo real, no en la historia, en lo simbólico, si no en lo que está fuera.

Me pregunto yo si no sería este el mecanismo que propone Lacan para imaginar lo real.

Entra después Miller en el tema de la histeria y la historia pag. 34) que me gustaría discutiéramos para captar el matiz de la diferencia.

Plantea que lo forcluido aparece en el lugar de lo real y que es un tipo de resistencia que no es para el Otro, como sucede con la represión. Nos dice que Lacan, aisla en el hombre de los lobos, como la alucinación no es para el Otro, en tanto el paciente no cuenta nada a su niñera que está al lado. Enlaza con el tema del silencio de lo real en tanto no está tomado por el mecanismo del discurso del Otro.En la alucinación, el sujeto está cortado de la relación con el Otro, es de alguna forma para él solo. Y este sujeto solo, “lo sabe,uno”, en términos de Lacan.

Hay pues un real separado del discurso del Otro y un sujeto separado del Otro





Rememoración y reminiscencia, son conceptos, dice Miller, que están en el texto de 1954 (J. Hypolite) y de 1976 (El sinthome”

A lo real, se lo plantea pues de la misma manera que la alucinación, es decir, como condicionando la realidad. Se trata, dice Miller, de un rasgo de estructura que nos indica como a partir de este relámpago podemos hacer surgir efectos de verdad aún inéditos en la enseñanza de Lacan.





                                                                                                             Ricardo Rubio

                                                                                                                 Enero 2016

lunes, 15 de junio de 2015

Resumen clase 14 OL-13 L'ouvre de Lacan




La clase está estructurada en tres partes.

I) La primera explica el por qué, de la suspensión de su Curso, sigue planteando las consistencias clínicas en la enseñanza de Lacan, y la tercera parte define los conceptos según las tres consistencias clínicas. Tras las Jornadas de Montpellier, JAM vuelve y toma la decisión de poner el punto de capitón a su Curso, explicando el porqué, para lo cual usa el grafo del apres-coup, pues comenta (página 1) sobre la intención: visto el desajuste signte-sgndo, para situar la intención de significación que parece haber sido el origen del discurso, puede ocurrir sea diferente para el auditor que el locutor. Esto lo dice viendo los ecos de su Curso en Montpellier. La intención percibida apres-coup, por el locutor puede ser bastante distinta de la nebulosa de la intención que dirigía su palabra. (En mi modesta opinión, ve un desajuste entre lo que se ha entendido de lo que ha querido decir, por eso en esta clase quiere subrayar lo que quiere decir).

En la página 3 tenemos la frase ¿Montpellier funciono?, se refiere a la tripartición de la causa lacaniana, pues quiere inscribir el Sinthome, una vez que Lacan emite su Yadl’un, reduciendo el simbólico al Uno, renegando de la ontología por la lógica (Ou pire, Encore, El Sinthome S-19-20-23), dónde Lacan explica que es con la consistencia del Sinthome que nos encontramos tener que saber hacer.

II) La segunda parte de la clase, está dedicada a desarrollar esto. Presenta primero lo que había de consistencia clínica antes del Sinthome.

1 Las formaciones del inconsciente. Los 6 primeros seminarios. Final de análisis, la asunción del deser.
2 El fantasma, del S-6 hasta el S-20. Final de análisis, el atravesamiento del fantasma.
3 El Sinthome. Final de análisis, la iteración del Sinthome.

Los conceptos explicitados en esta consistencia clínica, son deseo, verdad, pulsión, goce, el Otro. Retoma mucho de sus clases de los paradigmas del goce de 1999

1 En las formaciones del inconsciente (sueño, acto fallido, lapsus, chiste) la consistencia clínica esta en descifrar una verdad que esta disimulada, reprimida, que revela y traduce el deseo y para ello se ejerce la interpretación. El par es verdad-deseo.

2 El fantasma. No es una formación del inconsciente en la medida en que en el fantasma se agrega el ello freudiano. Así pues el fantasma es el $ + el ello, por eso no responde a una formación del ics, sino a una lógica, un nuevo régimen para una nueva formación que es también una producción del ello. El fantasma esta hecho de conjunciones, disyunciones del ics y el ello, lo cual cambia el par de verdad-deseo a pulsión-goce. Verdad-deseoestán hechos de la misma madera, son efectos del sgte, es decir significado, son dos modalidades del significado.

En el S-11, Lacan introduce la pulsión en la definición del ics, como autoerótica, lo cual hace que el objeto de la pulsión sea lo que Freud llamo un Erzatz, señuelo, no es más que el medio de la vía de rodeo de la pulsión sobre ella misma, por eso puede ser ocupada por varios objetos. (P. 6). El objeto es el momento en que la pulsión da media vuelta, es la primera formulación de que el cuerpo se goza, reflexivo. Este momento es crucial para distinguir el deseo y la pulsión. Las claves sobre el deseo la da la histeria.

S-11distingue deseo y pulsión. El deseo es en relación al Otro y también del sujeto de la palabra, mientras que la pulsión es acéfala, es del Uno, el Otro no tiene presencia, no se percibe que el Otro esté de acuerdo, ni lo hay con el deseo del Otro. No es lo mismo ser un hombre de deseo que un hombre de pulsión.

El fantasma como consistencia clínica, es la conjunción del $ y el ello, del deseo y la pulsión que Lacan logra representar con la topología. El pase a nivel del fantasma es la idea de poder obtener una disyunción. No es decir que el goce no esté presente en las formaciones del ics, está bajo la negación significante en tanto que castración (ver la definición final de castración a nivel del Sinthome).

El goce esta negado, en tiempos de las formaciones del ics, y atravesamiento del fantasma, en tanto negativizado, y rechazado a lo Real. Esta negativizado como prohibición, versión edípica. El NP metaforiza el DM, que es uno de los nombres del goce negativizado, también como dice Lacan, el goce está prohibido al que habla como tal, también como forclusión de goce, en las psicosis. Esto es muy diferente a lo que formulará en Encore, del goce del blblabla.

A este goce en forma negativa, prohibido, en el tercer paradigma se le impone a Lacan la necesidad de dibujar un goce positivo, imposible de negativizar, uno antes de la prohibición o el que queda después. (P-7), que introduce como Fi y a, que no soporta el menos. Este a lo introduce como tapón de la castración a sobre – fi, que sigue a la castración por todas partes. En el pase como atravesamiento del fantasma se intenta descorchar este tapón del a y separar el – fi del a, que introduce Freud como objetos pregenitales, en Tres ensayos y retoma después a nivel del ello.

Así pues hay como 3 consistencias clínicas, tres conclusiones de análisis

1 Ontológica. Desemboca sobre la falta en ser, el horizonte deshabitado del ser (Dirección de la cura), la división, Spaltung del sujeto, su falta en ser.

2 Atravesamiento del fantasma. Por una parte hay deser, deflación del deseo, ya que el deseo no es más que la metonimia de la falta en ser, una revelación ontológica, y por otra parte completada de una conclusión existencial, el objeto a que abrocha a la existencia, la falta en ser del sujeto.

3 El Sinthome, bascula del lado existencial, pasa del ser a la existencia.

Par deseo-verdad. Ficción.

III Conceptos según la consistencia clínica que opera.

La Verdad tiene estructura de ficción respecto de lo Real. El análisis opera a nivel de la ficción, dentro de las consistencias clínicas de las formaciones del ics y el fantasma.

Con el Sinthome, lo Real ex-siste a la ficción. La Ficción es una Verdad mentirosa. Todos los asuntos del ser, identificaciones, son de la óptica de la verdad mentirosa. Hay un goce que no se deja negativizar, lo que significa que no está en el registro de la ficción que es ontológico.

En las formaciones del ics y el fantasma lo Real es pensado a partir del Sgte, con el Sinthome es pensado a partir de lo Real. Así sucesivamente, el ics es verdad, es saber, un material sgte que sale en el análisis, pero el Supuesto, ya indica la ficción. El saber material no es Real y el pase está pensado en estas consistencias clínicas, como el desvanecimiento del SsS, negación del mismo y su sentido. Esto es el ics-trasferencial.

El ics-real es el ics + el ellos, que no es lo mismo que el fantasma es el $ + el ello. El síntoma es un nudo de significantes, y no  el retorno de una verdad reprimida. Lo constituye la “materia” significante haciendo cadena, no de sentido, sino de sentido-gozado (ics+ello). Es en Televisión donde Lacan indica que lo Real puede desanudar el síntoma.

Tenemos ahora la Ciencia, que opera en lo Real, lo cambia, mientras que el psicoanálisis puede operar con lo Real, lo que es muy fuerte.

Ics-transferencial, es $ losan a, incluye el ello pero separado de la pulsión, con la que mantiene relaciones de conjunción y disyunción, losan.

Ics-real. Parlêtre, incluye el cuerpo.

El goce, es goce sentido porque no hay sentido que marche sin goce. No hay significantes, no hay deseo que no esté conectado a la pulsión. La raíz de Otro es el Uno.

El parlêtre supone un “ser” al “tener”, su tener es el cuerpo. No hay más que cuerpo, y esto supone una desvalorización del significante y la verdad.

Principio del S-23. Hay existencias que no tienen nombre. El significante hace estar a la verdad. Primero hay lo Real, con el significante comienzan los enredos de la verdad, del deseo, de la prohibición, del Edipo. El significante golpea los cuerpos. El cuerpo golpeado por el significante, da una nueva idea de la castración como lo que deshace los embrollos del sentido.

Tras el golpe del significante en el cuerpo, aparece el falo, la falta, el pecado que es lo que quiere borrar la castración, anular lo que es un ser sin sentido.

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Con las tres consistencias clínicas. En las formaciones del ics, y el fantasma, la palabra lleva sentido, el significante produce el significado, mientras que en el sinthome se trata de la letra, de la escritura que alcanza el no sentido. La letra es materia.

Es así como Lacan se presenta como hereje de la buena manera: “tras reconocer bien la naturaleza del síntoma, no se priva de usarlo lógicamente, hasta alcanzar su real al punto que no puede saciarse.

Es una llamada a la naturaleza del síntoma, que no es alcanzar su verdad ni su sentido, sino alcanzar lo Real, como se dio cuenta Freud con los “restos sintomáticos” de los cuales, dice Lacan, siempre habrán, pues la naturaleza del goce es resistir al sentido, porque el goce atañe al cuerpo, se produce en el cuerpo.

O en el pensamiento, se puede pensar que el síntoma obsesivo es un síntoma derivado. El síntoma es real y llama al sentido, suscita sentido, interpretación, tanto del paciente como del analista. A esto es sucumbe Freud en su ortodoxia, a la interpretación de las histéricas del sentido.

La herejía lacanina, es la toma de distancia del sentido, tratándose del sinthome, se trate tanto del ps ortodoxo o hereje. Esta práctica corresponde al otropase dónde el analista tiene relación con los restos sintomáticos, en los que el sujeto no está satisfecho (pienso que es durante todo el análisis). Este contraanálisis es la limpieza de sentido.

Es un uso lógico del síntoma. El fuera de sentido no es la noche negra, el sinthome opera en un campo limpio de significación. Esto está en su escrito L’Etourdit, donde destaca la conexión de la lógica y lo real opuesto a las afinidades de la filosofía y el ser.

1 El fuera de sentido es lo que resulta de la limpieza de significación para manejar la letra.

2 Este fuera de sentido, no es ir dando tumbos, no ver nada, no poder decir nada, hay una posibilidad de articulación. Es la desentologización de la práctica analítica. La herejía no es abandonar el campo del lenguaje, sino hacerlo y permanecer pero regulándose por su parte material, sobre la letra en lugar del ser. En la “instancia de la letra” llega Lacan a actuar sobre las afinidades de la letra y el ser, sobre las asonancias, que luego en l’Etourdit cambia por literaturre, dando valor a la letra como desecho para arrancar sus afinidades con el ser.

3 Lo real del sinthome, es la pura repercusión del cuerpo por el significante, por la palabra, y así define las pulsiones, como el eco en el cuerpo de que hay un decir.

El tema de la resonancia es familiar en Lacan desde el principio, título de la tercera parte de “Función y campo de la palabra”. La primera formulación la coge de la poética del lenguaje, y la última de la homofonía que es el uso lógico de la asonancia, y que presenta a propósito de Joyce.

Lacan quiere hacer con el psicoanálisis, lo mismo que Joyce hizo con la literatura, (Pg 13): de que esta hecho el psicoanálisis, vuestro apego al psicoanálisis, al goce del psicoanálisis? Busca el sentido del síntoma, en un sueño que no está hecho sobre el modelo de la verdad. Y esta práctica que Lacan nos indica, que permite inventar, teorizar, pasa por una resublimación que no ahorra a la teoría y decapa su práctica de orientación hacia la verdad.

Comenta que en Montpelier presento entendía la frase de Lacan, “arrancar al obsesivo a la influencia de la mirada”. Y es que en el psicoanálisis se trata del Ideal del yo, la instancia que vigila y juzga. El padre es el gran I del ideal del yo, que en el fondo son ficciones, pero que permiten reconocer que lo que hay en la raíz es la presencia de la mirada. El Ideal y el padre son derivados de la mirada. En este sentido dirá Lacan, la verdad es hermana pequeña del goce, es decir viene después, pues de entrada hay goce, lo cual invierte el orden sublimatorio, en el cual la ortodoxia, incluso la analítica estaba.

Una práctica sin la ficción de la verdad, es sin universales, desublimada. Bajo esta óptica el arte es del orden del síntoma, y Lacan nos invita a tratar la obra de arte, a partir de la pulsión, que es a considerar en el autoerotismo del parlêtre.

Tambien, en ese Seminario desublima al padre, diciendo que no es más que un síntoma, y habla de perversión, irónico pues el padre es soporte de lo normal en el ps ortodoxo y Lacan explica lo que comporta de patológico. Del padre no hay más que versiones, el padre no existe, solo padres singulares. La desublimación, caída de los ideales y universales, comienza con la SF, la mujer no existe, hay mujeres y se extiende a otras categorías, al padre. En la misma línea dice, la verdad da placer, es asunto de libido. O el análisis es una respuesta especialmente jilipollas a un enigma.

El análisis ortodoxo intenta responder al enigma sexual con un efecto de verdad, mientras de lo que se trata es de alcanzar lo que el goce conlleva de opacidad irreductible.

El Otro que se ha podido pensar de la palabra, del deseo sobre el que Lacan ha construido su grafo, en dónde ubica las formaciones del ics, el fantasma, se opera en otro marco cuando se admite que el Otro es el cuerpo, que no está ordenado por el deseo sino por su propio goce.

En los nudos borromeos, forma de la que Lacan ha intentado hacer representar a lo real, hay que situar siempre una extracción corporal, de la que he dado un ejemplo con la mirada.

Teresa Ferrer

Valencia a 27 de Mayo 2015