"Si hay orientación lacaniana, es porque no hay ningún dogma lacaniano, tampoco "el inconciente estructurado como un lenguaje", ninguna tésis ne varietus que daría lugar a abecedario, brevario, compendium, dogmático. Hay solamente una conversación continuada con los textos fundadores del acontecimiento Freud, un Midraj perpetuo que confronta incesantemente la experiencia con la trama significante que la estructura". J.A.Miller

sábado, 31 de enero de 2015

Resumen clase 8 OL-13 L'ouvre de Lacan




Desnivel entre Ser y Existencia.

Usa el aparato neosussuriano, en la instancia de la letra (dibujo página 1).
El Ser es a nivel del significado, mientras que la existencia es a nivel del significante. Invierte la posición (dibujo página 1 porque el ser recubre la existencia, metaforiza la existencia, no se puede ser cualquier cosa, depende de la existencia, por ello no hay que interpretar a nivel de las interpretaciones, de la escucha, sino a nivel de la homofonía, del sonido. El ser es sentido y significaciones, la existencia está a nivel de la homofonía y el ruido.

(Página 2)
Conduce el ser y la existencia al mismo grado de uso que el aparato neosaussuriano.

Los seres son de ficción, algunos no existen, los animales, los personajes literarios.

La palabra no es de la existencia, es del ser, pero puede activarse a nivel de la existencia.

(Página 3)
Quién tiene la palabra es el ser, que es ficción, por ser un ser de lenguaje, dónde siempre desaparece el ser. Con la ficción del ser, se produce es el fantasma de proteccionismo, fantasma del amo, sueño de una domesticación universal.

El ser es ficción y las ficciones no tienen su ser más que de ser enunciados. Que la  verdad tiene estructura de ficción, quiere decir que no tiene su ser más que del discurso, sin discurso no hay verdad. 

Las ficciones nacen del lenguaje, cuando lo maneja el amo que enuncia lo que es.

(Página 4)
La ontología, es la elaboración del ser, el uso en el hilo del discurso del verbo ser, cuando enlaza a un nombre una propiedad, la sección del predicado: el rey de Francia es… es operar la sección del predicado para aislar la copula del ser como significante.

El discurso del ser es discurso del amo. La literatura, la filosofía, hacen surgir los efectos poéticos del significante y los efectos imperativos.
Brentano habla de las significaciones del ser.

Lacan: el ser es una significación y se sustrae en esa significación que lo representa.

Freud: lo reprimido es el ser y así Lacan en el S-11 lo llama lo “no realizado”, y que podría llegar a ser en la palabra.

Así pues llegamos al ser y la falta en ser, a las gradaciones del ser. Y más, las relación del ser y la falta son reconocibles cuando se trata de la verdad, pues la verdad varía según el ser, pues si accede a ser lo reprimido, la verdad varía. El destino de la verdad acompaña al ser, se eclipsa o sale con él.
Esto es muy importante por la eternidad del ser, de la que Lacan nos dice en el Seminario del Sinthome el analista tiene que estar en guardia, precisamente porque el ser varía con el tiempo, no es eterno.

(Página 5)
La Religión, la zarza ardiente, lanza un predicado que redobla el ser: soy el que soy, es un uso intemperante del ser, que os propone una versión absoluta, que se sostiene de un corte del predicado para colmar el agujero de la falta en ser.

A esto se une la Metafisica de Aristóteles, que produce una exaltación del ser en la teología cristiana, que se basa en la estabilidad de la rutina de significación, que da un espejismo de eternidad, de manera que la eternidad es a fin de cuentas que el significante guarda siempre el mismo sentido.
El Ser eterno se combina con una cosmología imaginaria, que se soporta en la noción del mundo en el cuál habría conocimiento. Heidegger lo recoge con el Dassein, ser en el mundo. El psicoanálisis cambia el Ser en el mundo, por el Ser discursivo, pensarlo como ser en el mundo prohibiendo transferirle las propiedades atribuidas a su ser en el mundo.

(Página 6)
El ser es de lenguaje, la existencia no nos hace salir del lenguaje, hay que tomarlo a nivel no del ser sino de la escritura, diferente a la de la palabra escrita. La escritura de la existencia es el significante operando separado de la significación. En el discurso científico no hay mundo, para la existencia tampoco, para el ser sí, aunque la bilogía introduce el mundo, por el sentido.
Aquí pues se trata de lectura, no de escucha. Lo que se escucha son las significaciones, se parte de pequeño s y se intenta aislar el S, que evocan la comprensión de un goce implicado, hace falta un esfuerzo para separar el significante.

(Página 7)
La lectura es otra cosa, parte del significante y puede dar significaciones. Para pasar de la escucha a la lectura hay que pasar por el escrito (de la palabra?, creo que no).

La interpretación es una lectura, el inconsciente se le supone saber leer (Lacan).

Hay dos estatutos del significante, el que apunta a la palabra, y el que se lee pura y simplemente, este es primero en relación al significado (homofonía), este no tiene significación, a este se le puede llamar letra. Y es sustancia que habita el cuerpo.

Lo que llamamos lenguaje que nos impone el ser, eventualmente eterno está hecho de la unión de significante y significado, en el que la denotación y la referencia, (el significante) se evita. Significa que el ser se evita, es huidizo cuando se habla, de él estamos separado por el muro del lenguaje (dibujo página 8), solo tenemos las apariencias.

(Página 8)
Lacan nos invita a renunciar a que la apariencia es el ser verdadero. El psicoanálisis conduce a otra cosa, a plantear al lado del lenguaje (dibujo pág 8) un ser para… un ser que está siempre al lado y detrás del muro del lenguaje la existencia. Para nosotros no hay muro del lenguaje si llegamos a concebir que la escritura afecta y constituye la existencia. Hay una conjunción del par-êtrey la palabra, en su cumbre cuando se habla de ser hablante, y una conjunción esencial entre existencia y la escritura (dibujo pág 9).

Es un aparato fundamental para leer “no hay relación sexual”, no puede ser escrita y la escritura es la condición de la existencia. 

Las suplencias de la inexistencia de la RS, es el Amor, que hace ser al Uno imaginario, aísla un solo ser, aquél que cuando falta todo está despoblado. Tiene esa propiedad de aislar un Uno, evidentemente un señuelo del Uno verdadero, del que estaba enamorado Plotino, el significante Uno.

(Página 9)
La transferencia analítica está hecha de este amor verdadero, el lugar el Otro, el de la verdad, el lugar de los par-êtres también, y es muy peligroso que el analista se sitúe en ese lugar. El amor no nos da acceso a la existencia, solo al ser.

El Uno del amor es distinto del Uno de la existencia, que valora un efecto de escrito y no de significación. Así en la escucha lo que cuenta es la lectura del escrito primario, no al escrito anotando la palabra, que representa con un Uno mayúsculo de forma latina y al lado un circulo supuesto indicar la falta (dibujo pg. 9).

Lacan manejo esto con la teoría de conjuntos para la ausencia de seres, y la teoría de clases, para los seres, en función del predicado: lo que se parece se reúne.

(Página 10)
En un conjunto las cosas no se parecen por ninguna propiedad, forma, dato imaginario, significación. Lo que tienen en común es ser unos que pertenecen al conjunto marcado por una letra. Además se cuenta el conjunto vacío, que aparece cuando se cuentan los subconjuntos, como Uno-en-más.

El Uno entra en nuestro mundo por el significante, por el hecho de que hay lenguaje. El Uno es sustancia significante, ningún génesis, al haber Hay del Uno, se aísla el goce como otra sustancia. Hay dos sustancias, la significante y la gozante, asignada al cuerpo de la existencia, que no es la imagen del estadio del espejo, ni la forma, ni el Uno,un-cuerpo, ni el de la relación sexual. Es un cuerpo que goza de él mismo, es “lo que goza”, “eso que goza”.
Hay dualismo de la sustancia, sustancia gozante y sustancia significante.

(Página 11)
Las sustancias significante y goce, externas la una a la otra, repercuten la diferencia freudiana del inconsciente y del ello. El lenguaje es un aparato de goce, imprime el Uno sobre el cuerpo. Freud lo llamo castración, Lacan, desorden, desbarajuste, desregulación (no me gusta ninguna pues parece que haya habido un estado anterior contrario). El Uno conmemora una irrupción de goce inolvidable, que genera una adicción fuera de sentido, no adición, pues las experiencias no se suman. 

Este goce opaco al sentido, lo descubrió en la sexualidad femenina para en un segundo tiempo extenderlo a la masculina. El síntoma tiene sentido, contiene una verdad, y para el goce opaco al sentido, Lacan puso la escritura del sinthome, no relativo de una revelación sino de una constatación, que es susceptible de desnudarse, quitándose las vestiduras que le dan los par-êtres, entre el que se encuentra el pequeño objeto a. 

El goce repetitivo de adicción solo tiene relación con el significante Uno, S1, no con el S2, por lo que esta fuera-de-saber, es solo autogoce del cuerpo vía S1, siendo el cuerpo mismo quien hace función de S2 en la materia, lo que hace función de Autre. Estos conceptos los desarrolla en el Seminario Encore, del lado de la sexualidad femenina para luego extenderlos a lo masculino, más escondido bajo las fanfarronerías del goce fálico, pero visible en hombres que eligen no pasar por él, misticos, los que instalan en el lugar del Otro algo distinto al cuerpo de la mujer (Joyce).

(Página 12)
Esto nos lleva a lo real, nivel donde la existencia se conjuga con la escritura fuera de sentido, buscado por Freud con en el Proyecto, y también por las neurociencias, a las que sin embargo se les introduce el sentido por la biología. Lacan lo encuentra en las matemáticas, en la topología.
Lo real es la conjunción de las dos sustancias, significante y goce. La conjunción del significante S1 y del goce es siempre contingente, y es lo que se cuenta en análisis, la contingencia del encuentro entre el significante y el goce, los caminos necesarios por los cuales esta conjunción se produjo.
A este nivel se formula, lo real es sin ley, la conjunción del significante y el goce es sin ley. El modo de entrada de la experiencia inolvidable de goce será siempre rememorada por la repetición, y siempre es una fractura, no la deducción, ni la intención, ni la evolución, es ruptura, disrupción que produce un desbarajuste, que Freud captura en la significación de la castración y en el teatro de la prohibición edípica, teatro que ha palidecido porque el orden simbólico ya no es más el que era, hoy en el siglo XXI.

Teresa Ferrer

miércoles, 30 de abril de 2014

Resumen clase 6 OL-13 L'ouvre de Lacan



RESUMEN CLASE VI – L’OUVRE DE LACAN

Ante una pregunta de Miller en el capítulo II de Los cuatro conceptos fundamentales, sobre la falta en ser y la ontología de Lacan, éste aborda el capítulo III del seminario subrayando que lo que llamó la “hiancia del inconsciente” merece ser dicho pre-ontológico: la primera emergencia del inconsciente no se presta a la ontología, no es del orden de ser y del no ser, sino, dice Lacan, de lo no realizado. Así inicia Miller esta Clase VI, para seguir aclarando la obra lacaniana, hasta llegar a un nuevo estatuto de goce.

Y es precisamente el termino ontológico lo que Miller tenía en duda ya en la dirección de la cura, con la expresión “falta ontológica” y es lo que hace oponerse a Lacan sobre su uso de la ontología, aunque Lacan plantea el interrogante como cuestión de JAM. Esto hace destacar a Miller, que Lacan tuvo un problema con la ontología, se avergonzaba de su ontología, algo central que se resuelve a lo largo de su enseñanza por un recurso que es justamente lo opuesto: LO ÓNTICO.  Si en la ontología se trata del ser, lo óntico concierne lo que se llama el “siendo” (étant), a saber, lo que es. Algo indispensable para el manejo justo de la experiencia analítica: la categoría de lo real. Y esta categoría con todo su poder conceptual, no se obtiene más que a condición de cernir, de limitar la función del ser. 

Las matemáticas son un buen ejemplo (página 3): pues en el trabajo del matemático no hay lugar para la cortesía, adulación o la mentira, tiene que vérselas con las cosas y no con las pasiones,no tiene que persuadir o defender. Dibuja el objeto matemático como no dejándose conmover, rebelde a los atractivos de la palabra. Así, el psicoanalista tiene que vérselas con una cosa que se mueve y se conmueve por la palabra. Dice cosa y no objeto. Pues la cosa del psicoanalista es lo opuesto al objeto matemático, ya que está movido por la palabra y la interpretación, es un actuar con la palabra sobre las pasiones (deseo). Es lo que quiere decir que el inconsciente está estructurado como un lenguaje. “Yo, la verdad, hablo” es algo que el objeto matemático no puede decir, pero sí el psicoanalista, que es aquel al que se le supone puede hablar con la cosa freudiana. Esto se ve muy bien a lo largo de un análisis, el modificar el estilo de los sueños, justamente los sueños, que son el elemento de un dialogo que se define por sus rasgos de engaño, como en la joven homosexual y lo que Lacan retoma de este caso: La Cosa Freudiana, eso habla. Ahí donde eso sufre eso habla, es el síntoma estructurado como un lenguaje. El síntoma es una palabra rechazada una palabra desconocida, inconsciente que se trata de hacerla volver. Y lo determinante para el sujeto es la palabra en cuanto que crea verdad y también puede ponerle trabas.

Así, lo Real en la primera enseñanza está fuera, el imaginario no es más que sombras y reflejos y lo simbólico es imperante, nombrando la pulsión también como palabra, aunque silenciosa: “La pulsión (el sujeto está ahí) cuanto más lejos del hablar, él más habla (de ella)” demostrando el paralelismo entre pulsión y palabra en el grafo del deseo.
Es una reescritura de Freud, que para lacan es necesaria, para luego poder desmantelar, convirtiendo la selva de las pulsiones de Freud, en el claro de las pulsiones, un lugar de ser, ontológico, lo que quiere decir que no es el lugar del goce,  por aquel entonces con estatuto imaginario.

Si el objeto matemático se las tiene que ver con un objeto inflexible, donde todo no es posible, algo que la retorica de las pasiones deja completamente intocado, es que no depende de los estados de ánimo del sujeto, lo que nos presenta un aspecto de lo real limpio de todo sentimiento y de sentido, se mantiene sordo a la palabra. Mientras que la Cosa Freudiana habla, escucha, se conmueve y va hasta lo más intimo del organismo.
Así un segundo movimiento de la enseñanza de Lacan pasa por la emergencia  progresiva de la cosa que no habla, del descubrimiento de la escisión necesaria del inconsciente y del ello, señalando en el Seminario XIV de la lógica del fantasma que debía tachar el eso habla, llegando a clasificarla de magia en los Escritos, “La ciencia y la verdad”.

¿En qué el psicoanálisis no es una magia? Es preciso que el terapeuta, el chaman, ponga en juego su cuerpo y ofrezca al sujeto, un punto de referencia sobre su propio cuerpo, el del chaman. Para el psicoanalista, es un sujeto sin cuerpo, y el psicoanálisis es eficaz por la causalidad, por causa material, esto es el significante, pero un significante nuevo, que no tiene que ver con La instancia de la letra, sino el que actúa separado de su significación, lo que es un adiós a la retorica (separado de la metáfora que determina el síntoma y la  metonimia que es el deseo), acercándonos de esta forma a las matemáticas.

Entonces ¿Si este significante está separado de la significación a que está unido? Sólo a otro significante y este nuevo estatuto de significante comporta también un nuevo estatuto de goce, que ya no es el goce narcisista de la imagen, que desfallece cuando se trata de rendir cuentas del goce del síntoma. Por eso justamente la separación del inconsciente y el ello, pero entonces ¿Cuál es la relación? ¿Cómo a partir del campo del lenguaje se puede actuar sobre el goce? 

Matema: Ics. losange ello (pág. 12)
Es el invento de Lacan en este segundo movimiento de su enseñanza, un mediador entre el inconsciente y el goce: el objeto pequeño a, que está en relación con el campo del lenguaje y al mismo tiempo condensa el goce. Colocando a este objeto pequeño a en el lugar del sentido, de la significación, argumenta que el significante tiene efecto de goce, retirando este goce del estatuto imaginario y apareciendo progresivamente un nuevo estatuto de cuerpo.
Un cuerpo que se elabora desde que se retira el goce del narcisismo, que se convierte, el cuerpo, en soporte del goce y ya no su imagen especular. Lo que provoca por ejemplo, que ya no se vea figurar la función imaginaria del falo que juega un rol tan grande en sus construcciones sobre la psicosis, porque hacía del falo una función imaginaria, una significación evocada por la metáfora paterna. Dará un giro completo para llegar a decir que la significación es un goce, sustituyendo la función imaginaria del falo por el objeto a como real, y entonces el síntoma no es un efecto de sentido sino un “acontecimiento de cuerpo”, lo que supone una autonomía del goce del cuerpo.

Se plantea la cuestión de ¿Cómo atrapar aquello de lo que se trata con el significante? Tan solo con el significante matemático, es lo que Lacan llama la lógica: un uso del significante matemático para cernir y atrapar el goce, que desarrolla en la lógica del fantasma, que también está presente en su construcción de los cuatro discursos y en las formulas de la sexuación. Es en el Seminario XX Encore, capítulo VIII donde formula tachando lo anterior, que el objeto pequeño a no puede sostenerse en el acceso a lo real, que es un objeto que viene a pesar de todo lo imaginario, que es el goce incluido en la imagen, porque a pesar de todo siempre quiere decir algo y lo real es una cosa completamente diferente: una “formalización matemática”, que trabaja con el “contrasentido” al nivel donde “Eso no quiere decir nada”.

Es cuando Lacan puede decir que el objeto pequeño a , no es más que un “semblante de ser” y ser no es lo mismo que existir, inscribiendo la ontología del lado del ser, y el significante Uno del lado de la Henologia, la doctrina del Uno, tomando de los neoplatónicos al Uno como superior, anterior, independiente en relación al ser. Uno, el significante como tal, del que podemos decir, a partir de las matemáticas: existe un x tal que función de x.

Es en este capítulo VIII del Seminario XX, donde Lacan renuncia a la ontología para privilegiar el registro de lo real, desarrollando el Y a d’l’Un con el nudo borromeo, que es la presentación bajo forma matemática: “el nudo borromeo es la mejor metáfora de esto, que nosotros solo procedemos del Uno”, es decir del campo del lenguaje, renunciando a la ontología que parte del sentido y que se cree que es suficiente para hacer existir, en pro de una óntica, que parte de lo que hay y donde se tiene dificultad en encontrar sentido. Es la óntica del goce donde dice: hay goce, pero para lo que se refiere al sentido, vamos detrás de él.

Laia Gil

domingo, 30 de marzo de 2014

Resumen clase 5 OL-13 L'ouvre de Lacan



           Extracto de los principales aspectos tratados en la clase V del  Curso de JAM

                             El ser y el Uno . Clase del 2 de marzo del 2011.





Comienza haciendo referencia a dos trabajos anteriores-  “ Respuestas de lo real” y su curso “ La experiencia de lo real en psic.”-  sobre la aspiración de la clínica psicoanalítica a responder de lo real. Aspiración que pone en paralelo con la del sujeto en particular cuando acude a un psicoanalista.


Por el lado del sujeto “ Se aspira a la experiencia de hablar y de ser escuchado cuando se sospecha que por debajo del significante amo, debajo del S1, o del enjambre de stes a los que el sujeto está identificado, hay aún algo más.” “ Punto de interrogación que aparece cuando se manifiesta una falla en la identificación, cuando por algun sesgo se manifiesta que yo no soy el que pensaba ser, y que no soy amo de lo que soy”.


Lo real aparece para evidenciarle al sujeto, amparado en la identificación edípica ( simbólca e imaginaria por tanto) bajo un “ tú no eres el que piensa ser”.


Por el lado de la clínica psicoanalítica a la luz de la ultimísima enseñanza de Lacan, se aborda lo real en primer lugar por las resistencias que ofrece a la acción del psic. Al acto psicoanalítico, en términos de Lacan. Lo que a Freud le hizo construír la segunda tópicaEn segundo lugar por plantearse la pregunta por el propio estatuto de lo real  ¿Qué es lo real?.

Me parece interesante que JAM  apunta aquí al “ cuestionamiento de la pregunta misma”, eso le permite alejarse de la esencia que se supone el real que como concepto tendría, y orientarse por la via de la existencia de lo real. 


( Pag 3)  La pregunta sobre el real se articula entonces con la existencia del goce femenino en tanto goce generalizado, “ el régimen del goce como tal”.


Quedará entonces el goce edípico como  aquel “ que se rehusa para alcanzar la prohibición como etapa para la permisión”, Del lado simbólico pues. Y quedará aislada una parte de goce que no responde a esa premisa edípica. “ Un goce no simbolizable, indecible, que tiene afinidades con el infinito”. Es interesante la puntuación de Miller cuando dice que “ se encuentra ocasionalmente en los sueños”, lo que a veces se comprueba en algunos testimonios de pase. 


Queda pues como un goce imposible por estructura. 


( pag 4) “ El lenguaje como tal es la castración” Hay un goce que obedece a la Ley del NP, a lo prohibido como causa de deseo: “ se desea lo que no se tiene derecho a tener”.


Articulación entre el lenguaje, la Ley y el falo: “ La Ley del NP, en el fondo, no es más que la Ley del lenguaje”. Podríamos recordar lo que nos dice Lacan “ el goce esta prohibido a aquel que habla como tal”.


( pag 5) “ Hegel para hacer comprender a Freud”

Para hacer comprender que “ el significante lingüístico aporta consigo la negación, que el significante como tal es una potencia de negación y, que negando, cumple, eleva, sublima. La Aufhebung hegeliana supone para Lacan que “ todo es significable”. El mismo falo es el significante de esta Aufhebung semántica “ es el significante del poder de significación”.


Toda esta construcción “ es la que fracasa y vacila al tropezar con lo que Lacan aísla en el goce femenino que es un puro acontecimiento de cuerpo que no es susceptible de Aufhebung. En el fondo la mujer hace objeción a Hegel”. “ Ella no se atiene a razones”.


( pag 6 y 7) Escrituras  lógicas de la sexuación

Del lado macho: Prohibición y consentimiento diferido. Todos bajo la castración excepto “almenos uno” que no sufriría la castración. Totem y Tabú da la verdad del Edipo. Es bajo ese modelo que Freud ha concebido la lógica del deseo. “ Pero Lacan se ha mantenido por lo que ha construído a propósito del goce”. En la lógica mujer “ Hay algo en la mujer que escapa a la castración: todo de la mujer no está incluído en la castración”. De ahí lo que “ hace el misterio del goce femenino”.


La ultimísima enseñanza de Lacan “ explora más allá del Edipo, no solo en beneficio de la mujer”. Supone el “ hecho de decir: no es todo x fi de x”. Todo el goce no queda subsumido a la Ley del lenguaje a la cual “ responde como tal el ser hablante”.


Desde la fórmula del goce femenino, desde el no todo x fi de x, que Lacan ha podido “ despejar algo que ha llamado sinthome”.


JAM entonces desarrolla las consecuencias y las dificultades que orientan la clínica. Así, “ la practica analítica, doblega las cosas del lado del NP, las reduce a la función del falo simbólico ( gran fi)” Pero “ se constata entonces que hay restos”, que no todo responde a eso. “ Que hay lo que Freud llamaba restos sintomáticos”.


( Pag 8)  Lacan separa castración de prohibición.


La castración viene a ser la negación lógica de ese todo del lenguaje, “ que no se pueden tener todos los significantes en un conjunto”.  Orienta la práctica a centrarse “ en el goce como acontecimiento de cuerpo, como escapando a la dialéctica prohibición-consentimiento”.

JAM nos muestra la función del objeto “a”, con sus luces y sus sombras. Por un lado este objeto, en tanto objeto pulsional, no todo se reabsorve en el goce fálico. Pero se lo aislaba como relativo al falo. “ Para los postfreudianos, este goce residual estaba consagrado a confluir en el goce fálico”. Y Lacan “ le devolvió su autonomía”, es más, le daba un valor temporal anterior al goce fálico”.


Sin embargo, en todos los casos “ ese goce del objeto “a” prosperaba al abrigo del falo”. Y es por lo que “Lacan en el Seminario XX, dirá de él que es un semblante de ser, que parece dar el soporte del ser, pero que no se puede sostener en el abordaje de lo real y eso nos lleva a precisar la diferencia entre el ser y lo real”.


R. Barthes busca en la literatura el efecto de real. Aisla un elemento que resiste a la estructura simbólica, ahí donde no se puede dar sentido, donde tomaría la significación de real: Ejemplo del barómetro.


( Pag 9 y 10) Comentarios del fragmento literario.


( Pag 11)  “ Flaubert con Madame Bovary y Salambó, intentó mostrar hasta qué punto algo de la sexualidad femenina no encontraba su lugar en el mundo del hombre”.


JAM destaca la inercia frente a la dialéctica, en la ultimísima enseñanza de Lacan. Intenta reconciliar al psicoanalista con “ la supremacía de lo inerte, de enseñarle a arreglárselas con él”.


En relación al pase: Al principio se esperaba cierta revelación de verdad que tendría como consecuencia la caída del objeto “a”, es decir, despegar al sujeto de lo que da para él significación a lo real. “Pero cuando, con el atravesamiento del fantasma, esa significación se evacúa, el goce queda”, “ subsiste algo del goce con lo que todavía hay que reconciliarse”.


Pero con el sinthome se tratará de demostración, de que el parletre ha podido “ cernir un cierto número de puntos de imposible para él”. Lo real no solo es inerte entonces, “está encastrado en la cadena del sinthome”. Y “ si hay una vía más allá de la verdad mentirosa, esta sería la vía de lo real que se demuestra”.

Margarita Bolinches